miércoles, marzo 21, 2007

Pasiones y virtudes.

Antes que este planeta estuviese habitado por hombres y mujeres vivían en él pasiones y virtudes.

En el planeta tierra estuvieron viviendo durante cientos y cientos de años, durante toda la eternidad pasiones y virtudes que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos. Así cada día trataban de inventar un juego nuevo al que jugar, para que se hiciese más llevadera la larga existencia.Solía ser la imaginación la que proponía los juegos y un día propuso jugar al escondite, a todos les pareció bien, todos estaban entusiasmados con la idea pero quién se la liga…

La primera en levantar la mano fue la locura: Yo, yo me la ligo.
… La locura… bueno está bien pues a contar, vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta mientras el resto nos escondemos.
La locura se dio la vuelta, volteo la cara contra la corteza del árbol y comenzó a contar una cuenta imposible 1, 7, 2, 55, 88, 3 y uno a uno se fueron escondiendo todos sin dudas, la locura seguía con su cuenta y cada uno iba buscando el lugar más apropiado en el que pensaba que la locura no la encontraría.
Poco a poco se fueron escondiendo todos, excepto uno, que tardaba en encontrar el lugar apropiado; ese era el amor. Es que ya sabes que el amor es bastante indeciso y andaba de un lado para otro sin saber dónde meterse.La locura seguía con su cuenta 55, 6, 99, 100 voy! Y se dio la vuelta, el amor se metió en el primer lugar que encontró, se metió de un salto en un matorral de zarzas que había ahí cerca, ahí se coló y se quedo tapado con la esperanza de que no lo vieran. Y no le vieron.

A quién primero que se encontró la locura ahí, tumbada fue a la pereza, a la imaginación, a la mentira… hola mentira. Y así uno a uno fueron apareciendo todos, la locura fue encontrándolos a todos, al poco rato faltaba solamente uno por encontrar, aquél era el amor. Es que ya sabes que encontrar al amor es bastante difícil. El juego ya empezaba a hacerse bastante pesado así que la locura empezó a impacientarse… amor sal ya! Que se hace tarde, pero el amor ya sabes que es indeciso y no sólo uno tarda en encontrarlo sino que a veces tarda demasiado en salir a la luz. El amor asustado no salía. La envidia que suele preocuparse bastante en los demás que en sí misma, se acerco al oído de la locura y le dijo: El amor está allá, oculto en esas zarzas.

La locura muy enfadada fue hacía las zarzas y empezó a gritar: Amor sal ya! Se nos hace tarde pero, creo que se los he dicho que el amor es indeciso y que una vez que lo encuentras es difícil sacarlo. La locura muy enfadada trato de meter la mano entre las zarzas para sacar al amor de las solapas con la mala fortuna que se pincho con una espina, es que a veces hacer salir al amor es doloroso, la locura muy enfadada agarro una pala que había junto las zarzas, la introdujo en el matorral y comenzó a agitarla entre las ramas. De repente se oyó un grito, entre las ramas de las zarzas salió el amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas la locura y su locura le agitaron la pala entre las zarzas y le habían sacado los ojos al amor dejándolo ciego para siempre todos se quedaron muy callados mirando al amor con las cuencas vacías sin saber que decir nadie quizás aquella fue la única ocasión en que la locura hablo con un poquito de cordura porque dijo: No os preocupéis desde ahora yo seré sus ojos.

Y es por eso que desde entonces el amor es ciego y la locura son sus ojos.