U.U
Me encontré con él, a la salida del metro. Muy raro.
Me preguntó si vivía cerca del lugar. Yo le respondí que no, que tenía que juntarme con unas amigas pero que me había equivocado. Que la juntación era como en una hora y treinta minutos más. Lo noté distinto. Me preguntó si me molestaba que se quedara acompañándome en mi “error”. Obvio que era lo único que deseaba y ciertamente no me lo esperaba, así que respondí con un efusivo síííí. (No debería haber sido tan así)
Conversamos de las más idiotas cosas, me reí demasiado. Me hizo acordarme de tonteras de pendeja. Me dijo que le caía bien y que habían hartas cosas de mí que le gustaban. Como eso de que fuera tan inocente e ingenua y que encontraba bacán que yo me creyera todo. Que no conocía nadie que tuviera tanta paciencia y aguantara tanto sin enojarse por las pesadeces que me hacían los chiquillos. Que la vez que me había visto enojada, le había encantado porque era chistosa. Cuando me vio llorar dijo que lo había conmovido. Y que cuando mentía era la peor, que nadie me podría creer, porque mintiendo definitivamente era pésima.
Lo único que pedía era que las chiquillas se olvidarán que nos íbamos a juntar y así, no sé, poder estar toda la tarde con él. Pero no se olvidaron, y pasado una hora y treinta minutos llegaron. Y él se fue.
Me preguntó si vivía cerca del lugar. Yo le respondí que no, que tenía que juntarme con unas amigas pero que me había equivocado. Que la juntación era como en una hora y treinta minutos más. Lo noté distinto. Me preguntó si me molestaba que se quedara acompañándome en mi “error”. Obvio que era lo único que deseaba y ciertamente no me lo esperaba, así que respondí con un efusivo síííí. (No debería haber sido tan así)
Conversamos de las más idiotas cosas, me reí demasiado. Me hizo acordarme de tonteras de pendeja. Me dijo que le caía bien y que habían hartas cosas de mí que le gustaban. Como eso de que fuera tan inocente e ingenua y que encontraba bacán que yo me creyera todo. Que no conocía nadie que tuviera tanta paciencia y aguantara tanto sin enojarse por las pesadeces que me hacían los chiquillos. Que la vez que me había visto enojada, le había encantado porque era chistosa. Cuando me vio llorar dijo que lo había conmovido. Y que cuando mentía era la peor, que nadie me podría creer, porque mintiendo definitivamente era pésima.
Lo único que pedía era que las chiquillas se olvidarán que nos íbamos a juntar y así, no sé, poder estar toda la tarde con él. Pero no se olvidaron, y pasado una hora y treinta minutos llegaron. Y él se fue.
2 Comments:
las cositas del amorr ahhhh
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Unknown, at 7:11 p. m.
Ayyy. definitamente! este tb va al club de los favoritos mio!
morii cai tira me gusto muxo caleton!!!...
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Anónimo, at 8:04 p. m.
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