jueves, agosto 02, 2007

Falsario #06

Cuando le conté a Pablo que con Ignacio habíamos decidido vivir juntos, me dijo que estaba bien. Que lo merecíamos.
Después de hablar un laaargo rato llegamos a la conclusión de no vernos más. Luego de, más o menos, 9 meses de relación que llevábamos, fue el momento del ya no más.
Seguir con Pablo era totalmente distinto, significaba algo distinto y corríamos un riesgo distinto. Así que como decisión unánime lo nuestro se acabó.

Ignacio y Pablo eran polos opuestos.
Ignacio me brindaba seguridad, estabilidad, compañía, amor y todo lo que imaginase posible dentro de una relación. Todas las cosas que él hacía por y para mí no eran comparables con nada.
Con Pablo las cosas eran distintas. Era exactamente lo contrario. Nuestra “relación” era inestable. Él viajaba harto, nos veíamos poco. La cama era lo nuestro. Salíamos, conocíamos lugares nuevos, la gente era distinta. El mundo era ilusorio, de fantasía… nada era tangible… nada era de nosotros, nada nos pertenecía. Al parecer eso era lo que me enganchaba a él. Sus inseguridades, su vaivén, su “rareza”, lo poco probable que es… nunca sé si quiere esto o aquello.
Siempre he sido de las chicas que le gustan las cosas más difíciles de lo que pueden ser… y en Pablo encontraba eso.


Quizás por eso estaba con los dos… porque hacían uno. Pero había que decidir, se dio el instante y yo -cuando decidí aceptar irme a vivir con Ignacio- creí tener las cosas claras y opté por él. Por eso me desconcerté tanto cuando vi a Pablo el día de mi cumpleaños ahí, en el departamento, sin vergüenzas, con total decisión, con la mirada desafiante y con algo más... porque descubrí, porque al fin me "cayó la teja" que yo para él, no era una más del palacio de muñecas que alguna vez tuvo... y que podría seguir teniendo; pues ya nada se lo impedía... definitivamente yo era alguien especial... yo era... nosotros eramos...
¿cómo no me dí cuenta antes? Ni idea.
Ahora. Ahora no sé qué haré, qué haremos...