Falsario #12
Pablo me llamo. Mierda. Cuando escuche su voz tenía ganas de llorar y correr a él. Se me ocurrió que podía haber vuelto, que estaba cerca y que quería verme.
No sé como supo que yo estaría en su departamento –que ahora es mío-.
Cada vez que Ignacio no pasa la noche en casa yo vuelo al depa y me quedo allí.
Estaba en la cama escuchando Calamaro y con una chela, imaginado mi mundo… cómo decoraría el departamento y las cosas que tenía que arreglar…
El teléfono empezó a sonar y me pareció lejos lo más raro de la vida porque ESE número lo teníamos tres personas: la Lú, él y yo.
Me acuerdo que yo le insistí tanto poner un teléfono fijo para poder ser sólo yo quien lo ubicara allí y no en ese maldito celular de él… que siempre estaba ocupado y era de dominio popular, eso me apestaba.
Yo quería que sólo fuéramos los dos… fuera algo nuestro… y él obviamente me complació.
Corrí a contestar y de una patada di vuelta mi cerveza. ¡Filo!
-¿Alo?
-Nada… -era la voz de Pablo, estaba llorando y obviamente curado.
-Pablo no llores… estoy acá.
-No sabes cuanto te extraño. ¿Por qué no me has buscado? ¿Por qué no llamas acá? Yo no puedo llamarte… allá está Ignacio y te respeto y no quiero que tengas problemas… ese era nuestro acuerdo ¿cierto?... viste lo respeto... te quiero… ¿es que acaso ya no me quieres?
-¡Para! No sabes cuanto he intentado ubicarte, poder hablar, entender qué cresta pasa… por qué te fuiste… cómo chucha te iba a encontrar sino tengo como… no tengo nada tuyo… ningún número, te envié mails y todo, todo lo que hice por encontrarte…
-Nacha le di un número a la Lú, mi dirección y todo… ¿Acaso ya no me quieres?
- Obvio que te quiero, te extraño, no sabes la falta que me haces… quiero abrazarte, quiero estar contigo, escucharte, que me escuches… que me expliques tantas cosas… darte un beso…
…¡¡¡PABLO!!!... ¿Alo?... Por la CRESTA ESTA WEBADA SE CORTÓ…
… y Pablo no volvió a llamar…
No sé como supo que yo estaría en su departamento –que ahora es mío-.
Cada vez que Ignacio no pasa la noche en casa yo vuelo al depa y me quedo allí.
Estaba en la cama escuchando Calamaro y con una chela, imaginado mi mundo… cómo decoraría el departamento y las cosas que tenía que arreglar…
El teléfono empezó a sonar y me pareció lejos lo más raro de la vida porque ESE número lo teníamos tres personas: la Lú, él y yo.
Me acuerdo que yo le insistí tanto poner un teléfono fijo para poder ser sólo yo quien lo ubicara allí y no en ese maldito celular de él… que siempre estaba ocupado y era de dominio popular, eso me apestaba.
Yo quería que sólo fuéramos los dos… fuera algo nuestro… y él obviamente me complació.
Corrí a contestar y de una patada di vuelta mi cerveza. ¡Filo!
-¿Alo?
-Nada… -era la voz de Pablo, estaba llorando y obviamente curado.
-Pablo no llores… estoy acá.
-No sabes cuanto te extraño. ¿Por qué no me has buscado? ¿Por qué no llamas acá? Yo no puedo llamarte… allá está Ignacio y te respeto y no quiero que tengas problemas… ese era nuestro acuerdo ¿cierto?... viste lo respeto... te quiero… ¿es que acaso ya no me quieres?
-¡Para! No sabes cuanto he intentado ubicarte, poder hablar, entender qué cresta pasa… por qué te fuiste… cómo chucha te iba a encontrar sino tengo como… no tengo nada tuyo… ningún número, te envié mails y todo, todo lo que hice por encontrarte…
-Nacha le di un número a la Lú, mi dirección y todo… ¿Acaso ya no me quieres?
- Obvio que te quiero, te extraño, no sabes la falta que me haces… quiero abrazarte, quiero estar contigo, escucharte, que me escuches… que me expliques tantas cosas… darte un beso…
…¡¡¡PABLO!!!... ¿Alo?... Por la CRESTA ESTA WEBADA SE CORTÓ…
… y Pablo no volvió a llamar…
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